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Inocentes o culpables 14 Noviembre 2009

Posted by nutricionespiritual in Uncategorized.
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Corría a clases en una mañana típica en la universidad. Las clases, los comentarios con los amigos y las tareas que no se realizaron a tiempo eran parte de esa escena que no recordaría, a no ser por la gran lección que tuve.

Al llegar, la profesora comenzó a hablar de grasas, excesos, recomendaciones y demás. Fue entonces cuando la clase se volvió más una plática que una exposición. El tema: ¿Es malo comer una pizza, refresco, hamburguesa o tacos? Las opiniones fueron tan divididas como la cociencia misma de la compañera que inició la discusión.

La maestra, con mucha más experiencia que nosotros, nos hizo entrar en razón cuando explicó que el problema no son los alimentos, sino la cantidad, forma y sobre todo, frecuencia con que se consuman.

Años después, en la práctica profesional, me han cuestionado infinidad de veces sobre el efecto de comer pan, tortillas y refrescos en la dieta. Como “agente de cambio” mi respuesta gira en torno al contexto habitual de la alimentación, más que a una acción ocasional.

Por ejemplo, el consumo de azúcar puede ser bueno, malo o irrelevante, dependiendo del entorno adicional. Es decir, si desayunaste una taza de cereal azucarado con pan dulce y a medio día te comes 5, 6, 7 u 8 tortillas, puré de papas, espagueti y agua de sabor; tomas un helado a media tarde y todavía cenas galletas con chocolate, una cucharada más de azúcar sería la muerte.

Por el contrario, si hablamos de un niño de cualquier comunidad rural que todos los días batalla para tener frijoles en su mesa y además, tiene dificultades en el aprendizaje, una sola cajita de jugo podría hacer la diferencia en su nutrición.

El hecho de que consideremos  los alimentos como “culpables” o “inocentes” en materia de salud y enfermedad es risible ya que se convierte en una forma de huir a nuestra propia decisión. Es tanto como decir: “Tengo diabetes porque el azúcar se metió en mi sangre. Yo no quería. Me obligó”. Esto es tan absurdo que sólo de imaginarlo me da risa. Los únicos responsables de nuestra salud o enfermedad somos nosotros mismos, con nuestra dieta habitual.

Si todos los días consumes refrescos, panes y “comida chatarra” no preguntes por qué tienes esos kilos de más. En cambio, si comes regularmente frutas, verduras, cereales integrales, leguminosas y haces ejercicio diariamente, quizá puedas darte la oportunidad de comerte una hamburguesa esta noche.

Recuerda que no existen alimentos buenos o malos. Simplemente existen dietas correctas e incorrectas.